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Fuente:
ECHA
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La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ha actualizado e identificado nuevas áreas de investigación en Evaluación de Riesgos de sustancias químicas con el fin de generar la evidencia científica necesaria para apoyar la toma de decisiones regulatorias sobre seguridad química en la UE.
ECHA destaca que esta actualización servirá para para afrontar retos como la contaminación química, la pérdida de biodiversidad y la transición hacia una industria más sostenible e innovadora en la Unión Europea, y poder así reforzar la protección de la salud humana y del medio ambiente.
Prioridades de investigación
Desde la perspectiva de la seguridad alimentaria y del agua, las prioridades de investigación se centran en mejorar las vías de exposición de contaminantes químicos que llegan a los recursos hídricos y a la cadena alimentaria y la identificación temprana de riesgos emergentes.
- Sustancias persistentes:
Desarrollar nuevas herramientas para evaluar cómo determinadas sustancias se acumulan en peces, mariscos, fauna y otros alimentos, aumentando la exposición de las personas consumidoras. - Bioacumulación en la cadena alimentaria:
Mejorar los métodos para identificar contaminantes que pueden llegar a aguas superficiales, acuíferos y agua potable. - Exposición humana a través de los alimentos:
Avanzar en los modelos que estiman la ingesta de contaminantes químicos mediante la alimentación y otras vías de exposición ambiental. - Contaminación química de los ecosistemas:
Comprender cómo los contaminantes afectan a la biodiversidad y a los ecosistemas que sustentan la producción de alimentos y la calidad del agua. - Monitorización avanzada de contaminantes:
Impulsar técnicas para detectar contaminantes emergentes y sustancias químicas desconocidas en aguas superficiales y subterráneas. - Mezclas de contaminantes químicos y su “efecto cóctel”:
Investigar los efectos combinados de varias sustancias químicas presentes simultáneamente en el medio ambiente y en la cadena alimentaria. - Resistencia a biocidas:
Desarrollar métodos armonizados para detectar y evaluar la aparición de resistencias a biocidas, con implicaciones para la seguridad sanitaria y ambiental. - Contaminantes persistentes en agua y alimentos:
Mejorar la identificación y regulación de sustancias muy persistentes, como algunos PFAS y siloxanos, que pueden permanecer durante años en el medio ambiente y transferirse a la cadena alimentaria. - Microplásticos:
Desarrollar métodos para evaluar su impacto en la calidad del agua y establecer niveles de referencia que permitan gestionar estos riesgos emergentes - Protección de los recursos hídricos:
Mejorar la evaluación de contaminantes en aguas subterráneas y fuentes de agua potable.
Actualizado el 14/07/2026

