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Fuente:
World Allergy Organization Journal
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Una reciente publicación concluye que las alergias alimentarias podrían afectar alrededor del 10% de las personas mayores de 60 años. El estudio pone de manifiesto que las alergias alimentarias en la vejez constituyen una realidad poco conocida y probablemente infradiagnosticada, con importantes repercusiones para la salud, la nutrición y la calidad de vida de este colectivo. Así mismo, subraya la necesidad de mejorar su diagnóstico y de incrementar la investigación en una población que hasta ahora ha sido poco estudiada.
Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigación italiano realizó una revisión sistemática y un metaanálisis de 16 estudios con 33.165 personas mayores de 60 años procedentes de 11 países de Europa, Norteamérica, Asia y Sudamérica, aunque la mayor parte de la evidencia procedía de países de ingresos altos.
Principales hallazgos
La prevalencia de las alergias alimentarias en adultos mayores varía considerablemente según el método diagnóstico utilizado. La alergia alimentaria autoinformada alcanza el 12%, mientras que la sensibilización detectada mediante inmunoglobulina E específica (IgE) se sitúa en el 14%. En cambio, la prevalencia de alergia autoinformada y diagnosticada por un médico desciende al 7%. Solo uno de los estudios incluidos utilizó pruebas de provocación oral, consideradas el método diagnóstico de referencia, encontrando una prevalencia del 0,5%.
Los alimentos más frecuentemente implicados fueron la leche de vaca (3%), los cacahuetes (3%), el huevo (2%) y la soja (1%).
El estudio también evidencia que el envejecimiento puede modificar la forma en que se desarrollan y manifiestan las alergias alimentarias. La disminución progresiva de la función inmunitaria, junto con cambios digestivos, enfermedades crónicas, déficits nutricionales y el uso habitual de múltiples medicamentos, puede influir tanto en la respuesta del organismo frente a los alimentos como en la expresión clínica de estas alergias.
Además, el estudio advierte de que las restricciones dietéticas asociadas a las alergias alimentarias, especialmente cuando no están justificadas, pueden tener consecuencias importantes en el estado nutricional de este colectivo, al aumentar el riesgo de desnutrición, fragilidad y sarcopenia
Finalmente, el equipo investigador reclama más estudios específicos en población mayor y el uso de criterios diagnósticos estandarizados, ya que este grupo de población continúa estando escasamente representado en la investigación sobre alergias alimentarias.
Actualizado el 16/07/2026

