La calidad del agua, como insumo crítico en la producción agroalimentaria, puede introducir contaminantes en la cadena alimentaria y tener implicaciones para la seguridad alimentaria.
A nivel mundial, la agricultura es responsable de más del 70 % de las extracciones de agua dulce. Al mismo tiempo, los sistemas hídricos se encuentran sometidos a una presión sin precedentes debido al cambio climático y al aumento de la demanda de agua impulsado por el crecimiento demográfico y los cambios sociales, lo que conduce a la explotación de fuentes de agua alternativas, a veces de menor calidad o de calidad desconocida.
La FAO y OMS con el fin de mejorar la comprensión de las posibles implicaciones para la seguridad alimentaria de los productos químicos transmitidos por el agua en los usos agroalimentarios del agua elaboraron un ejercicio de priorización para identificar y evaluar cualitativamente los principales riesgos químicos en el agua que son relevantes para la seguridad alimentaria.
El proceso de priorización incluyó tres etapas: en primer lugar, recopilar ejemplos de peligros químicos notificados en las fuentes de agua; en segundo lugar, evaluar cualitativamente estos peligros para su incorporación en diferentes sistemas de producción de alimentos; y, por último, recopilar las exposiciones que entran en la dieta a través del agua.
Los contaminantes (incluidos los grupos de contaminantes) evaluados como de alta prioridad en función de las exposiciones alimentarias notificadas resultantes de fuentes de agua agroalimentarias que superan los valores de orientación basados en la salud (HBGV) fueron:
- Anatoxina-a y análogos (evaluados como anatoxina-a).
- Arsénico.
- Cadmio.
- Cilindrospermopsinas (evaluadas como cilindrospermopsina),
- Fluoruro.
- Plomo.
- Microcistinas y nodularinas (evaluadas como microcistina-LR),
- PFAS- PFOA and PFOS.
- Radio.
- Saxitoxinas (evaluadas como saxitoxina)
- Talio.
Otros 11 contaminantes se evaluaron como de prioridad media, basándose en las exposiciones alimentarias notificadas procedentes de fuentes de agua que se acercaban a los HBGV.
Por último, 29 contaminantes con probabilidad de entrar en la cadena alimentaria a partir de fuentes de agua agroalimentarias se clasificaron como de baja prioridad para la seguridad alimentaria
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|---|---|---|---|
| Anatoxinas-a | Carbamazepina | Acetaminofén | BMAA |
| Arsénico | Clorato | Fenoles alquilos | Bisfenoles |
| Cadmio | Cobalto | Aluminio | EE2 |
| Cilindrospermopsinas | Litio | Bario | Lamotrigina |
| Fluoruro | Mercurio | Cloruro de benzalconio | Nitrotolueno |
| Plomo | Níquel | Benzotriazoles | RDX |
| Microcistinas y nodularinas – MC | PCDD/F y DL-PCBs | Cafeína | Subproductos de desinfección (de otras fuentes de agua) |
| PFAS – PFOA y PFOS | Perclorato | Cloroalquenos – TCE y PCE | Absorbedores UV |
| Radio | Ftalatos – DEHP | Clorobencenos – DCB | |
| Saxitoxinas | Selenio | DEET | |
| Talio | Uranio | Fipronil | |
| Florfenicol | |||
| HCBD | |||
| Manganeso | |||
| Melamina | |||
| Nitrato | |||
| AINEs | |||
| Pesticidas organoclorados | |||
| Retardantes de llama organofosforados | |||
| HAPs | |||
| Pentaclorofenol | |||
| PFAS – PFHxA | |||
| Herbicidas fenilurea – Diurón | |||
| Ftalatos – DINP | |||
| Estroncio | |||
| Sulfonamidas | |||
| Tetraciclinas | |||
| Herbicidas triazina | |||
| Subproductos de desinfección (de soluciones desinfectantes) |
Muchos contaminantes químicos presentes en las fuentes de agua destinadas a la producción agroalimentaria carecen de directrices para la gestión de riesgos para la seguridad alimentaria, y este vacío requiere una atención urgente. Las cuestiones emergentes y las tecnologías en desarrollo que afectan al uso y reciclaje del agua, como el cambio climático, los avances en química, las fuentes de agua alternativas, los nuevos sistemas de producción de alimentos, las mezclas químicas y la resistencia a los antimicrobianos, también plantean preocupaciones en materia de seguridad alimentaria, lo que impulsa la necesidad de una evaluación continua de los riesgos.
Por tanto, para garantizar la seguridad química del agua destinada a los sectores agroalimentarios, es importante adoptar un enfoque «Una sola salud». Esto requiere la colaboración entre los sectores agrícola, sanitario y medioambiental.
Para ello, se recomienda:
Las autoridades competentes y otras organizaciones pertinentes a nivel nacional o regional deberían evaluar y gestionar los riesgos para la seguridad alimentaria asociados a las sustancias químicas.texto bloque
El desarrollo de directrices internacionales (por ejemplo, los Códigos de Prácticas del Codex Alimentarius) sobre los enfoques de priorización y evaluación de riesgos para los contaminantes químicos.
Promover actividades de exploración de horizontes y previsión. Las áreas específicas de interés pueden incluir la detección temprana y la priorización de contaminantes emergentes derivados de cuestiones como el cambio climático, los avances en química o la implementación de la reutilización circular del agua. Las actividades también podrían incluir mantenerse al día de los avances analíticos y otros avances tecnológicos, incluida la inteligencia artificial, como herramientas de apoyo en la evaluación, la gestión y la comunicación de riesgos de los contaminantes químicos en las fuentes de agua agroalimentarias.
Promover nuevas investigaciones sobre la transferencia y la absorción de contaminantes transmitidos por el agua en los productos alimenticios.
Apoyar metodologías de investigación estandarizadas para producir datos fiables sobre los riesgos de las sustancias químicas nuevas y establecidas.
